En mi época de estudios para el MBA o para la certificación PMP©, me costaba muchos dolores de cabeza intentar convencer a mis compañeros que se alejaran de conceptos extraños, y se acercaran al lenguaje común de los humanos.

Como pasa con otras muchas disciplinas, a la hora de darlas a conocer en el Sector, causan mucho rechazo porque suenan a “otro invento más para sacarnos dinero”.

 
Así que hoy voy a explicar de qué va el BI, y muchos os daréis cuenta de que, aunque suene extraño, lo aplicáis diariamente en vuestros hoteles.
 

Porque BI no es más que recopilar datos disponibles el el hotel o fuentes externas, para meterlos en una batidora e interpretarlos de forma lógica y estructurada.

 
Pero claro, todo en esta vida requiere de unos requisitos mínimos, y el grado de rigor de los informes que generemos dependerá, como es normal, de la calidad de la información de que dispongamos.

Y por calidad de información me refiero a intentar registrar todos los datos posibles, valorando siempre que la adquisición de esos datos no suponga un retraso en el proceso efectivo del trabajo.
Para llevarlo a la práctica, dos variantes del PROCESO DE VENTA DE UN REFRESCO EN EL BAR:

1.- Si nos conformamos sólo registrar la venta pulsando en el TVP refreso, en el que se engloban todas las variantes existentes (cola, naranja, limón, etc), pues será estupendo para el cliente y el trabajador, ya que no implicará tiempo dedicado a generar el ticket, pero pésimo para el BI, ya que sólo sabremos que se ha vendido un refreso.

2.- Si, por el contrario, registramos el tipo de refresco, el formato y el número de habitación, pues no será tan bueno para el cliente y el trabajador, ya que supondrá tiempo y “molestias”, pero será impresionante para el BI, porque podremos rastrear el negocio generado por cada habitación del hotel, y vincularlo al canal intermediario por el que viene, régimen alimenticio, nacionalidad del cliente, etc, etc., lo que nos permitiría analizar qué canales son los más adecuados y qué nacionalidades nos generan más negocio extra en el Hotel.

Aquí te muestro cómo quedaría el segundo caso: Business Intelligence: Un caso práctico sencillo

 

  • Como conclusión, el Business Intelligence no debe focalizarse únicamente en aquella disciplina capaz de recopilar y transformar datos, convirtiéndolos en Información Útil para la Empresa.

 

  • Debe iniciarse mucho antes, en el análisis de procesos de trabajo y registro, buscando la relación óptima entre la máxima segmentación de datos, con la mínima afección al servicio al cliente.

 

  • Y, a partir del punto anterior, se tiene que tener claro qué información se desea obtener y cómo, con el fin de evitar el modelado de millones de tipos de informes, cuando en realidad con unos pocos, pero útiles, es suficiente.

 

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Business Intelligence: Un caso práctico sencillo